domingo, 14 de enero de 2018

HOMENAJE A FEDERICO GARCÍA LORCA

Homenaje a este genial poeta granadino con motivo del 120 aniversario de su nacimiento. ¡¡Os esperamos!!





lunes, 8 de enero de 2018

50 IRREGULAR VERBS



VERBO 

INFINITIVO
          /
PRESENTE

PASADO SIMPLE

PARTICIPIO PASADO
Ser, estar
Be
Was, were
Been
Volverse
Become
Became
Become
Empezar
Begin
Began
Begun
Traer
Bring
Brought
Brought
Comprar
Buy
Bought
Bought
Poder
Can
Could
***
Escoger, elegir
Choose
Chose
Chosen
Venir
Come
Came
Come
Costar
Cost
Cost
Cost
Cortar
Cut
Cut
Cut
Hacer
Do
Did
Done
Beber
Drink
Drank
Drunk
Conducir
Drive
Drove
Driven
Comer
Eat
Ate
Eaten
Caer
Fall
Fell
Fallen
Sentir
Feel
Felt
Felt
Encontrar
Find
Found
Found
Volar
Fly
Flew
Flown
Olvidar
Forget
Forgot
Forgotten
Obtener
Get
Got
Got
Dar
Give
Gave
Given
Ir
Go
Went
Gone
Tener
Have
Had
Had
Oír
Hear
Heard
Heard
Saber
Know
Knew
Known
Dejar
Leave
Left
Left
Aprender
Learn
Learnt
Learnt
Permitir
Let
Let
Let
Hacer
Make
Made
Made
Encontrarse
Meet
Met
Met
Romper
Break
Broke
Broken
Poner
Put
Put
Put
Leer
Read
Read
Read
Correr
Run
Ran
Run
Decir
Say
Said
Said
Ver
See
Saw
Seen
Vender
Sell
Sold
Sold
Cantar
Sing
Sang
Sung
Sentar(se)
Sit
Sat
Sat
Dormir
Sleep
Slept
Slept
Hablar
Speak
Spoke
Spoken
Gastar
Spend
Spent
Spent
Robar
Steal
Stole
Stolen
Nadar
Swim
Swam
Swum
Tomar, Coger
Take
Took
Taken
Contar, Narrar
Tell
Told
Told
Pensar
Think
Thought
Thought
Despertar
Wake (up)
Woke (up)
Woken (up)
Mojar
Wet
Wet
Wet
Vencer, Ganar
Win
Won
Won
Escribir
Write
Wrote
Written



lunes, 1 de enero de 2018

FÁBULAS: EL ÁGUILA

EL ÁGUILA, EL CUERVO Y EL PASTOR

Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito. La vio un cuervo y, tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse. Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños. Le preguntaron sus hijos qué clase de ave era aquella, y él les dijo:
—Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.

MORALEJA:
Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que no te corresponde.


EL ÁGUILA, LA LIEBRE Y EL ESCARABAJO

Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le ayudara. Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia. Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus huevos. Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de estiércol, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.

MORALEJA:
Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte.


EL ÁGUILA DE ALA CORTADA Y LA ZORRA

Cierto día un hombre capturó a un águila, le cortó sus alas y la soltó en el corral junto con todas sus gallinas. Apenada, el águila, quien fuera poderosa, bajaba la cabeza y pasaba sin comer: se sentía como una reina encarcelada. Pasó otro hombre que la vio, le gustó y decidió comprarla. Le arrancó las plumas cortadas y se las hizo crecer de nuevo. Repuesta el águila de sus alas, alzó vuelo, apresó a una liebre para llevársela en agradecimiento a su liberador. La vio una zorra y maliciosamente la mal aconsejaba diciéndole: —No le lleves la liebre al que te liberó, sino al que te capturó; pues el que te liberó ya es bueno sin más estímulo.

MORALEJA:
Procura más bien ablandar al otro, no vaya a atraparte de nuevo y te arranque completamente las alas. Siempre corresponde generosamente con tus bienhechores, y por prudencia mantente alejado de los malvados que insinúan hacer lo incorrecto.


EL ÁGUILA Y LA ZORRA

Un águila y una zorra que eran muy amigas decidieron vivir juntas con la idea de que eso afianzaría su amistad. El águila escogió un árbol muy elevado para poner allí sus huevos, mientras que la zorra soltó a sus hijos bajo unas zarzas sobre la tierra al pie del mismo árbol. Un día que la zorra salió a buscar su comida, el águila, que estaba hambrienta cayó sobre las zarzas, se llevó a los zorruelos, y entonces ella y sus crías se regocijaron con un banquete. Regresó la zorra y más le dolió el no poder vengarse, que saber de la muerte de sus pequeños. ¿Cómo podría ella, siendo un animal terrestre, sin poder volar, perseguir a uno que vuela? Tuvo que conformarse con el usual consuelo de los débiles e impotentes: maldecir desde lo lejos a su enemigo. Mas no pasó mucho tiempo para que el águila recibiera el pago de su traición contra la amistad. Se encontraban en el campo unos pastores sacrificando una cabra; cayó el águila sobre ella y se llevó una víscera que aún conservaba fuego, colocándola en su nido. Vino un fuerte viento y transmitió el fuego a las pajas, ardiendo también sus pequeños aguiluchos, que por pequeños aún no sabían volar, los cuales se vinieron al suelo. Corrió entonces la zorra, y tranquilamente devoró a todos los aguiluchos ante los ojos de su enemiga.

MORALEJA:
Nunca traiciones la amistad sincera, pues si lo hicieras, tarde o temprano del cielo llegará el castigo.


EL ÁGUILA Y LA FLECHA

Estaba asentada un águila en el pico de un peñasco esperando por la llegada de las liebres.
Mas la vio un cazador, y lanzándole una flecha le atravesó su cuerpo.
Viendo el águila entonces que la flecha estaba construida con plumas de su propia especie exclamó:
—¡Qué tristeza, terminar mis días por causa de las plumas de mi especie!


MORALEJA:
Más profundo es nuestro dolor cuando nos vencen con nuestras propias armas.

EL ÁGUILA Y LOS GALLOS

Dos gallos reñían por la preferencia de las gallinas; y al fin uno puso en fuga al otro.
Resignadamente se retiró el vencido a un matorral, ocultándose allí. En cambio el vencedor orgulloso se subió a una tapia alta dándose a cantar con gran estruendo.
Mas no tardó un águila en caerle y raptarlo. Desde entonces el gallo que había perdido la riña se quedó con todo el gallinero.

MORALEJA:
A quien hace alarde de sus propios éxitos, no tarda en aparecerle quien se los arrebate.